Revolución sin manos.

Por • 20/11/2017 • Estos son para leer, LiteraturaComentarios514

De unos años pa’ca mi revolución es diferente, comienza todas las mañanas en la ducha, escogiendo mi ropa del día, atando las agujetas de los tenis para trasladarme a mi silla de ruedas y ponerme la mano en el corazón mientras miró al cielo y no sé por qué o para qué.

A estas alturas de mi vida pocas cosas tiene explicación. Caminar no puede explicarse sin un libro a la mano, pero pueden contarse los pasos y los golpes en el dedo chiquito porque el dolor nos pertenece a quienes cicatrizamos a los que sonreímos entre lágrimas a los que fantaseamos con subirnos en un coche sin ayuda y meter el pie hasta el fondo del acelerador y comenzar a volar y despegar hasta el cielo y entender que todos somos estrella que somos la oscuridad negada por el sol, que somos la fatiga de una noche de dolor de cabeza que lucha contra la cordura.

Cada día esta revolución es más violenta y sangrienta, las heridas son más grandes y parece que jamás se acabará, todo se mantiene como siempre. A punto de morir y es como buscar a Dios en las tinieblas. Es luchar a diario contra el mundo siendo un animal dulce y salvaje que trata de asesinar a quien intenta acercarse, me desgarro y sangro por dentro queriendo golpear a quien quiere besarme.

Rabia, dolor, sentimientos viscerales de auto destrucción, pero también de liberación, iluminación y sobrevivencia, eso es lo que llevo a esta revolución. El pensamiento rojo no es un privilegio de los elegidos, sino una doctrina profunda y libertaria: una concepción del mundo que debería ser conocida y profesada con toda dignidad. No somos personas con “capacidades diferentes” o “enfermos” “tullidos” somos personas con discapacidad, mujeres, hombres, seres humanos fuertes que no se conforman, no callan y luchan.

Aunque nos asusten ahí estaremos siempre peleando, aunque sea temblando de miedo, pero de frente y con los puños en alto. No hay libertad sin lucha.

 
No hay etiquetas en esta entrada.

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *